El histórico expresidente catalán Jordi Pujol queda exento del juicio sobre el origen de su fortuna
El tribunal español que juzga al expresidente regional catalán Jordi Pujol por presunto blanqueo de capitales y asociación ilícita decidió este lunes exonerarlo del proceso al considerar que, a sus 95 años, no está en plenitud de capacidades para afrontarlo.
Presidente de Cataluña entre 1980 y 2003, Pujol se consideró una figura clave en el desarrollo de la autonomía de esta región del noreste de España, pero su imagen quedó manchada tras confesar en 2014 que había ocultado durante décadas dinero en el extranjero.
Tras una compleja instrucción, la Fiscalía pedía 9 años de prisión para el histórico expolítico y diferentes penas para sus siete hijos -de hasta 29 años para uno de ellos- por las sospechas sobre el origen de la fortuna familiar.
Al inicio del juicio, en noviembre, su defensa ya había solicitado su exoneración por motivos de salud, pero el tribunal de la Audiencia Nacional, en Madrid, respondió entonces autorizándole a seguir el proceso a distancia a la espera de realizar una nueva valoración.
Este lunes, sin embargo, los magistrados acordaron su salida total de la causa tras considerar los informes médicos y mantener una breve entrevista personal con él antes de su declaración.
"La conclusión que saca el tribunal es la imposibilidad del señor Jordi Pujol Soley de permanecer con plenitud de conocimiento, capacidades en este juicio, con lo cual se acuerda que a partir de este momento (...) queda fuera del procedimiento", indicó el presidente del tribunal.
El proceso seguirá, no obstante, para el resto de acusados.
Este complejo caso dio un vuelco en 2014, cuando Pujol confesó en una carta que su familia ocultó dinero procedente de una herencia sin declararlo al fisco durante 34 años, aunque aseguró que no eran comisiones recibidas durante su mandato.
Para entonces, la justicia estrechaba ya el cerco sobre algunos de sus hijos, mientras su partido -la coalición nacionalista conservadora Convergència i Unió (CiU), ahora desaparecida- enfrentaba un escándalo de corrupción por presunta financiación irregular.
Su confesión aceleró una investigación que avanzó durante los años de la escalada separatista que desembocaría en la fallida declaración de independencia de esta región española en 2017.
En aquel momento, Pujol estaba ya apartado de la primera línea política, tras haber renunciado a sus prerrogativas como expresidente tras su confesión.
El expolítico, que estuvo encarcelado dos años durante el franquismo, siempre defendió que aquellos fondos escondidos en Andorra -un pequeño principado entre España y Francia- procedían de una herencia que le había dejado su padre.
Arquitecto de la Cataluña actual y hábil negociador con el Gobierno central en Madrid, Pujol fue uno de los dirigentes más influyentes tras el fin de la dictadura en España, en 1975.
Su familia achaca sus problemas judiciales a sus enemigos políticos.
N.Steward--EWJ