Un Tour de Francia 2027 para "mezclar la baraja" con desenlace en los Pirineos
Una salida en Edimburgo, dos contrarrelojes individuales y un desenlace deportivo en los Pirineos antes de llegar a los Campos Elíseos: el recorrido del Tour de Francia 2027, desvelado el jueves en París, ofrece un tablero propicio para todos los perfiles, con la ambición de "mezclar la baraja".
Esta 114ª edición arrancará en la capital de Escocia el viernes 2 de julio, quinta salida en el extranjero en los últimos seis años, y llegará tres semanas después a los Campos Elíseos de París, con una tercera incursión consecutiva en Montmartre, ya convertido en etapa de culto.
El final en las calles pavimentadas del pintoresco barrio parisino ha dado a la etapa aires de carrera clásica, ofreciendo luchas de altura entre algunos de los mejores corredores del mundo como Wout van Aert, Mathieu Van der Poel o Tadej Pogacar, el cinco veces ganador del Tour.
Ese espíritu de carreras clásicas debería guiar la primera parte del Tour 2027, con tres etapas en Reino Unido: la primera en Escocia, la segunda en Inglaterra y la tercera con llegada a Cardiff, capital de Gales.
"Gales es como la Lieja-Bastoña-Lieja. Los diez primeros días están hechos para que haya un baile de maillots", resumió Christian Prudhomme, director del Tour, quien en una entrevista a la AFP compartió su voluntad de "mezclar la baraja, tener un terreno que se abra a todo".
Esta lógica se mantiene en la llegada del pelotón a Francia, retomando -en palabras de Prudhomme- "el camino opuesto al que siguió Guillermo el Conquistador hace mil años" para conquistar Inglaterra, con una etapa a lo largo del océano, en la península de Cotentin.
- 71 km a contrarreloj -
Las etapas con llegada a Plumelec y Creusot con el ascenso del Signal d'Uchon, en el macizo montañoso del Morvan, deberían ser demasiado duras para los velocistas.
La primera de las dos contrarrelojes del programa está prevista en la 7ª etapa entre Blois y Chambord, bautizada por Prudhomme como "la contrarreloj de los castillos, magnífica, 38 km totalmente llanos".
Habrá una contrarreloj más en Toulouse, en el inicio de la tercera semana, también con un trazado recto de 33 km pero en esta ocasión con la pronunciada colina de Pech-David.
En total habrá 71 km a contrarreloj, la mayor distancia desde 2012, sin duda una razón de alegría para el especialista de la disciplina Remco Evenepoel, 2º por detrás de Pogacar en el Tour 2026.
La primera auténtica prueba de montaña llegará en la 9ª etapa, con llegada al Grand Colombier, justo antes de dos etapas en los Alpes.
Se espera que sean dos jornadas duras, con el doble ascenso a la cuesta de Domancy, sede de la prueba de ruta de los Mundiales de Ciclismo 2027, y con llegada el día siguiente a la estación de esquí Les Saisies.
Como única pega, la falta de un ascenso mítico como el Alpe d'Huez.
- Etapa reina en los Pirineos -
"Si quieres encontrar nuevos puertos, hay que aceptar que no tengamos sistemáticamente los más conocidos", defendió el director del Tour. "Hay años en los que no hemos tenido ni Galibier, ni Tourmalet ni Alpe d'Huez ni Ventoux. Ahora tendremos los puertos del mañana, que son igual de terribles. Y tendremos el Tourmalet".
El gigante de los Pirineos estará en el centro de la etapa reina, la 18ª, con el ascenso al Soulor, el Tourmalet, el Hourquette d'Ancizan y el ascenso final hacia el puerto de montaña de Portet, el techo del Tour (2.215 m), con un desnivel total de 5.400 metros.
"Es la primera vez que unimos el Tourmalet y el Portet, dos monstruos. Y, al día siguiente, tendremos todavía porcentajes terribles con el regreso de los puertos vascos de Burdinkurutzeta y Bagargi. Sí, los Pirineos son más duros que los Alpes", insistió Prudhomme.
Los Pirineos, que serán precedidos por una etapa de montaña atípica entre Montpellier y Mende con 4.300 m de desnivel en un decorado de película wéstern, deberían sentenciar la clasificación final antes del colofón final.
La penúltima etapa hacia Libourne será para los velocistas, antes del punto y final el día siguiente en París, con el regreso del elevado barrio de Montmartre, convertido ya en una de las atracciones principales del Tour.
"El fervor es alucinante", confesó el director del Tour, al reconocer que la última etapa ya no se asocia a París o los Campos Elíseos. "La última etapa es Montmartre".
O.Jonstone--EWJ